viernes, 24 de abril de 2009

La marcha de las almas vacías

"Una marcha de almas vacias está avanzando..." es la verdad que ya no es un secreto para todos,
almas que en el mejor de los casos están simplemente vacías, bien sea por el día a día,
las rutinas absurdamente aburridas, aquellos que sólo viven por y para el trabajo o el dinero,
e incluso las almas de quienes simplemente no pueden sentir dolor ajeno, ellas también son desalmadas; pero cumunmente están las que nos hacen parecer que estan llenas, saturadas, colmadas y desbordantes de maldad y sentimientos ocultos, egoístas, negativos y destructivos por todo aquello que les rodea.

Haciendo un paréntesis, he decidido evocar cierta creencia de muchas religiones y grupos de personas, la de que TODOS provenimos de una fuente única e inagotable de energía o bien, el gran espíritu; pero si tan solo hubiese un pequeño error o no error sino, debilitación de aquella llama inapagable, ¿qué sería de los desdichados habitantes de este pequeño planeta? Si bien la creencia en la resurreción ofrecería un paño de agua tibia a la cuestión, el crecimiento abrumador de la población asficcia toda creencia esperanzadora que su humilde servidor pueda tener. Así pues, ésta creciente masa de personas podrían ya venir con "defecto de fábrica" al no traer consigo un alma capaz de hacerlo verdaderamente humano o consciente del privilegio y poder que posee al estar conpartiendo vida con millones de hermanos y que, muy seguramente no llegue a tener otra oportunidad más que la física a la que se encuentra amarrado.

Sí, me refiero nuevamente a esa multitud de ¿personas? (esta vez a las pasivas, por llamarlo de algún modo) incompetente en el hecho de sentir verdaderos sentimientos, ver mas allá del cristal de la esfera en la cual parecen haber sido apresados con tal sumisión que asombra; incapaces oler las mil y un fragancias que de nuestra lastimada madre Tierra aún brotan, saborear la dulzura de ayudar a un total desconocido que nos agradece con el corazón en la mano y su fidelidad y hermandad en la mirada; ineficientes en el acto de conmoverse con la inocencia de un infante; simplemente incapaces de estremecerse ante la grandeza de un atardecer y de empequeñecerse ante la magnificencia de una noche iluminada por nada más que un cielo estrellado. Pero ¿quién soy yo para juzgarles? sería la lógica pregunta; y la única respuesta que puedo ofrecer es el que somos todos víctimas de ellos, o al menos convivimos en lo que pasa a ser su entorno...y hay! de los que actuamos como ellos al apaciguar nuestra alma sea por la excusa que sea.

Pero!...un momento, ¿que ser tan inmensamente egoista habla así de otros y no mira su reflejo antes de hablar? uno que es consciente que en ésta zafia teoría él puede pertenecer a aquellos a quienes se puede aprender facilmente a detestar; y que de ser así, busca aprender el arte de llanar su alma, de ganar esos fragmentos perdidos desde la forja de esencias o quizás prematuramente extraviados a inicios de la terrenal vida. Vislumbrar, si el caso fuese que se oculta, el don del alma; y que éste último yaciera en profundidades virgenes de nuestro interior, esperando la primavera del ser. Lamentable por aquellos quienes aún pudiendo nunca salen de éste precario estado (preferid entonces morir en el intento diríales yo).

Así pues, no podía dejar de llamar a reflexión, no sobre a que grupo puedes ubicarte respecto ésta demencial idea, sino a despertar en ti la chispa de la verdadera llama de vida, que sea su calidez la que embargue nuestras almas. Pues cuando no somos frios de manera innata, el vacío puede causar el mismo efecto, vacío que osa obtener la libertad en nosotros mismos. No construyas con mentiras tu realidad. Halla otro camino! siempre lo hay...Rompe filas de esta marcha.