sábado 7 de marzo de 2009

Sinceridad...

-Es que no crees en Dios? -Preguntó la madre.
-...Si
-En cual? -quiso saber élla.
-En el único...
-Hmm -aparentemente satisfecha.
El único, -piensa para sí- a quién en todas partes ignoran y llaman de infinítas maneras, el único quién por infinito amor y misericordia, nos deja caer y retorcernos en el suelo de la desesperanza y el pecado y que con tan sólo dejandolo "entrar" en nuestro corazón nos aliviará; el único que a pesar de éstos pacados y tropezones "humanos" nos sigue perdonando y amando y por ende podemos seguir haciendolo con toda la intención del mundo porque a final de cuentas podemos arrepentírnos y lavandonos la cara, mostrarnos como los suaves corderitos que quizás nunca fuimos. ¿El único que nos da consuelo a nuestros errores y faltas contra la vida y la persona que tenemos en frente, siendo Él, el escudo e incluso arma de aquellos que ofenden y lastiman a la ya lastimada y herida humanidad.